Subcomisión Música Sacra
Arquidiócesis de Barranquilla
Existen dos tipos de cantos religiosos, los que son litúrgicos y los que no lo son. Pero... ¿cómo
hacemos para diferenciarlos? El asunto puede parecer complicado pero no lo es. El canto religioso
que es LITÚRGICO posee una santidad, perfección de formas y ha sido elaborado para el rito
litúrgico.
Es un canto SANTO porque responde perfectamente a la acción litúrgica, es decir; está en relación
en todo momento con lo que se está celebrando. El canto debe tener una PERFECCION EN SUS
FORMAS porque su contenido y/o texto deben ser bellamente poéticos y de fácil comprensión, y
por último DEBE HABER SIDO ELABORADO PARA LA LITURGIA, porque en esta
celebración se expresa la Iglesia (todo el Pueblo de Dios) en oración.
De acuerdo con lo anterior el canto litúrgico es aquel que se entona durante la celebración litúrgica y
que le coloca música a oraciones, respuestas, aclamaciones o a invitaciones que nos realiza el
sacerdote. Por ejemplo: la oración del Padrenuestro, la respuesta a la invitación “Este es el
Sacramento de nuestra fe” a la cual la asamblea responde: “Anunciamos tu Muerte proclamamos tu
Resurrección ven, Señor Jesús”, el Amén, entre otras.
Por otro lado, el canto religioso que NO es litúrgico es aquel que puede interpretarse en grupos de
oración, en asambleas familiares, en alabanzas, encuentros, etc. Como estas reuniones no hacen parte
de la LITURGIA, no utilizan el canto litúrgico sino solamente el canto religioso.
Como se ha mencionado; el canto litúrgico por estar presente en la celebración litúrgica se convierte
entonces en un CANTO SAGRADO o en MUSICA SAGRADA, porque se reviste de la misma
santidad del rito al que pertenece ya sean los Sacramentos, la Liturgia de las Horas y la Santa Misa.
Es importante esclarecer en este momento que se CANTA LA MISA, y no se CANTA EN LA
MISA. Es diferente cantar la misa que cantar en la misa, en la primera se le coloca música a
determinados momentos establecidos de la Liturgia, pero que en su mayoría hacen parte de los Ritos.
En este primer caso la música dignifica la celebración y la embellece de una manera casi inexpresable.
Por lo contrario en el segundo caso se hace un concierto en la Eucaristía, es decir, se interpretan una
serie de canciones para que la gente escuche. Cuando se hacen este tipo de conciertos, las canciones y
la música no están de acuerdo con el momento, no respetan el texto, no realzan la Liturgia, se
entorpece la dinámica de la celebración, en fin; la música se convierte en un elemento que dificulta la
oración.

No hay comentarios:
Publicar un comentario