Como elemento litúrgico, el canto debe estar en consonancia
con la identidad propia de la celebración.
Por consiguiente, todo —el texto, la melodía, la ejecución—
ha de corresponder al sentido del misterio celebrado,
a las partes del rito y a los tiempos litúrgicos.
SS Benedicto XVI
Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis
- El Tiempo Litúrgico
Cuando vamos a escoger una canción debemos pensar, en primera instancia, en el tiempo litúrgico en que la melodía se va a entonar. La Liturgia propone diferentes textos bíblicos para los diversos períodos del Año Litúrgico; no podemos entonar un canto de Pascua en Cuaresma, ni un canto de Navidad en Adviento, que por cierto es uno de los errores más frecuentes que realizamos. Nada más ilógico que invitar a la Asamblea a llevar ofrendas al Niño que todavía está oculto en el vientre de María. ¿Cierto? Esto es lo que sucede cuando cantamos villancicos de Navidad en Adviento y lo que es peor no los entonamos cuando es el momento, es decir; en la Natividad y su octava. Además, revisemos el Tiempo de Navidad para encontrar que pasan unos treinta años de la vida de Jesús, por lo tanto no podemos estar interpretando canciones de arrullo durante todo el Tiempo.
Ahora bien, al pensar en el Tiempo Litúrgico no solamente se debe pensar en el texto del canto, también se debe reflexionar sobre la música que posee la canción. En ocasiones el texto se encuentra en desacuerdo con la música, por ejemplo: canciones que hablan de alegría pero que poseen melodías tristísimas, o canciones cuyo texto invita a la reflexión pero que tienen ritmos que incitan al movimiento.
- La Celebración y el momento específico dentro de ésta
El canto litúrgico se selecciona para una celebración específica, por lo tanto debemos estudiar la estructura de la celebración que se va a animar con el canto. Es importante comprender las normas litúrgicas y las orientaciones del Misal Romano para que el canto esté en concordancia con la celebración. Les invitamos a organizar los cantos en grupos como: Sacramentos, Solemnidades, Ferias, Hora Santa, etc. Si hemos estudiado la estructura de la celebración encontraremos que cada momento requiere una música específica. Las canciones deben estar inspiradas en los textos bíblicos, su música debe estar acorde al momento, por ejemplo en una Eucaristía el Acto Penitencial, el texto posee una estructura que no se debe cambiar y la música debe propiciar la reflexión y la interiorización. Siempre debemos analizar la música y el texto cuando seleccionemos un canto para un momento específico de la celebración.
- La Asamblea que lo va a entonar
Al elegir el canto debemos considerar la facilidad de ejecución e interpretación por parte de los fíeles. Recordemos que la labor de un animador del canto litúrgico es ayudar a que la asamblea participe. Si escogemos un canto con una melodía difícil o en un tono inadecuado, la asamblea enmudecerá. La canción seleccionada debe permitir la fácil participación de todos. En este aspecto debemos tener en cuenta también el tipo de asamblea que se congrega en el templo. A veces la asamblea litúrgica es heterogénea en edades por lo tanto los cantos no deben estar dirigidos a algún grupo específico. Por el contrario, si la celebración congrega a un grupo en particular: jóvenes, niños, religiosos, adultos, etc., en lo posible tengamos en cuenta sus gustos para escoger el canto; sin irrespetar, por supuesto, las normas litúrgicas.
- Las Cualidades Musicales del canto
El Canto Litúrgico es Música Sagrada y como tal debe poseer una melodía y ritmo que inspiren a la oración, que sean de hermosa composición y de armonioso acompañamiento. La música debe ser técnica, estética y expresivamente buena, sin olvidar las posibilidades interpretativas de la asamblea. Ahora bien, no toda la música buena es apta para la liturgia. Se hace necesario ampliar el repertorio por medio de la búsqueda de cantos y/o composición para tener de donde elegir.
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