«Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
Lc 2, 8-14
El Himno del Gloria es un himno muy antiguo (del s. II) con el que la Iglesia unida glorifica al Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es una de las composiciones líricas más bellas que posee la liturgia cristiana que hace parte de los Ritos Iniciales para los Domingos, Solemnidades y Fiestas. En los tiempos de Adviento y Cuaresma se deja de cantar o de recitar, a menos que se celebre una fiesta o solemnidad, en estos tiempos para retomarlo con mayor fuerza durante el Tiempo de la Pascua y de Navidad.
Es uno de los pocos himnos que nos ha llegado de las primeras comunidades. De este himno, sólo su inicio aparece mencionado en la Biblia: Lc 2, 14.
Características:
- Es un himno que debe ser cantado o recitado por toda la asamblea.
- Es un himno de alabanza y gran júbilo; por eso, si la asamblea hace una buena entonación, se debe preferir cantado.
- Generalmente es iniciado por el presidente, puede hacerlo de manera hablada o cantado como recitativo. En este último caso la asamblea debe seguirlo como recitativo también.
- Existen diversos tipos de melodías que se acomodan a los tiempos litúrgicos; más suaves y delicadas para la Navidad y más solemnes para la Pascua.
- Posee un texto que debe respetarse:
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria Te alabamos, Te bendecimos,
Te adoramos, te glorificamos, Te damos gracias Señor Dios, Rey Celestial,
Dios Padre todopoderoso Señor hijo único Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque solo Tú eres Santo; solo Tú Señor; sólo Tú Altísimo Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre, Amén.
Aspectos a tener en cuenta:
- Si no se puede cantar, sería necesario encontrar el modo para que no fuera un simple recitado. Podrían recitarlo todos juntos o alternándose con la asamblea sin atropellarse.
- Si el canto es conocido la asamblea lo entonará de manera unánime y sólida, esto le da una majestuosidad incomparable al himno.
- Reemplazar el himno por canciones como: “Gloria, gloria, aleluya” y/o “Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria al Padre, a El sea la Gloria". O cualquier otra canción que esporádicamente diga la palabra "Gloria".

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