jueves, 12 de noviembre de 2009

El Canto Litúrgico: ¿Cómo seleccionarlo?

Como elemento litúrgico, el canto debe estar en consonancia
con la identidad propia de la celebración.
Por consiguiente, todo —el texto, la melodía, la ejecución—
ha de corresponder al sentido del misterio celebrado,
a las partes del rito y a los tiempos litúrgicos.
SS Benedicto XVI
Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis



La Iglesia Católica celebra la historia de la salvación durante todo el año; proponiendo Oraciones, Lecturas, Aclamaciones, Prefacios y Plegarias Eucarísticas que nos ayudan a ascender en el espiral del Año Litúrgico. Por lo anterior, las melodías que se utilizan para cantar las partes de la Misa deben ajustarse a las especificidades de cada celebración del Año Litúrgico. Para elegir un canto litúrgico se requiere que tengamos en cuenta, entre otros, varios aspectos:

  • El Tiempo Litúrgico
Cuando vamos a escoger una canción debemos pensar, en primera instancia, en el tiempo litúrgico en que la melodía se va a entonar. La Liturgia propone diferentes textos bíblicos para los diversos períodos del Año Litúrgico; no podemos entonar un canto de Pascua en Cuaresma, ni un canto de Navidad en Adviento, que por cierto es uno de los errores más frecuentes que realizamos. Nada más ilógico que invitar a la Asamblea a llevar ofrendas al Niño que todavía está oculto en el vientre de María. ¿Cierto? Esto es lo que sucede cuando cantamos villancicos de Navidad en Adviento y lo que es peor no los entonamos cuando es el momento, es decir; en la Natividad y su octava. Además, revisemos el Tiempo de Navidad para encontrar que pasan unos treinta años de la vida de Jesús, por lo tanto no podemos estar interpretando canciones de arrullo durante todo el Tiempo.

Ahora bien, al pensar en el Tiempo Litúrgico no solamente se debe pensar en el texto del canto, también se debe reflexionar sobre la música que posee la canción. En ocasiones el texto se encuentra en desacuerdo con la música, por ejemplo: canciones que hablan de alegría pero que poseen melodías tristísimas, o canciones cuyo texto invita a la reflexión pero que tienen ritmos que incitan al movimiento.

  • La Celebración y el momento específico dentro de ésta
El canto litúrgico se selecciona para una celebración específica, por lo tanto debemos estudiar la estructura de la celebración que se va a animar con el canto. Es importante comprender las normas litúrgicas y las orientaciones del Misal Romano para que el canto esté en concordancia con la celebración. Les invitamos a organizar los cantos en grupos como: Sacramentos, Solemnidades, Ferias, Hora Santa, etc. Si hemos estudiado la estructura de la celebración encontraremos que cada momento requiere una música específica. Las canciones deben estar inspiradas en los textos bíblicos, su música debe estar acorde al momento, por ejemplo en una Eucaristía el Acto Penitencial, el texto posee una estructura que no se debe cambiar y la música debe propiciar la reflexión y la interiorización. Siempre debemos analizar la música y el texto cuando seleccionemos un canto para un momento específico de la celebración.

  • La Asamblea que lo va a entonar
Al elegir el canto debemos considerar la facilidad de ejecución e interpretación por parte de los fíeles. Recordemos que la labor de un animador del canto litúrgico es ayudar a que la asamblea participe. Si escogemos un canto con una melodía difícil o en un tono inadecuado, la asamblea enmudecerá. La canción seleccionada debe permitir la fácil participación de todos. En este aspecto debemos tener en cuenta también el tipo de asamblea que se congrega en el templo. A veces la asamblea litúrgica es heterogénea en edades por lo tanto los cantos no deben estar dirigidos a algún grupo específico. Por el contrario, si la celebración congrega a un grupo en particular: jóvenes, niños, religiosos, adultos, etc., en lo posible tengamos en cuenta sus gustos para escoger el canto; sin irrespetar, por supuesto, las normas litúrgicas.

  • Las Cualidades Musicales del canto
El Canto Litúrgico es Música Sagrada y como tal debe poseer una melodía y ritmo que inspiren a la oración, que sean de hermosa composición y de armonioso acompañamiento. La música debe ser técnica, estética y expresivamente buena, sin olvidar las posibilidades interpretativas de la asamblea. Ahora bien, no toda la música buena es apta para la liturgia. Se hace necesario ampliar el repertorio por medio de la búsqueda de cantos y/o composición para tener de donde elegir.

El Himno del Gloria

«Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
 Lc 2, 8-14



El Himno del Gloria es un himno muy antiguo (del s. II) con el que la Iglesia unida glorifica al Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es una de las composiciones líricas más bellas que posee la liturgia cristiana que hace parte de los Ritos Iniciales para los Domingos, Solemnidades y Fiestas. En los tiempos de Adviento y Cuaresma se deja de cantar o de recitar, a menos que se celebre una fiesta o solemnidad, en estos tiempos para retomarlo con mayor fuerza durante el Tiempo de la Pascua y de Navidad.

Es uno de los pocos himnos que nos ha llegado de las primeras comunidades. De este himno, sólo su inicio aparece mencionado en la Biblia: Lc 2, 14.

Características:

  • Es un himno que debe ser cantado o recitado por toda la asamblea.
  • Es un himno de alabanza y gran júbilo; por eso, si la asamblea hace una buena entonación, se debe preferir cantado.
  • Generalmente es iniciado por el presidente, puede hacerlo de manera hablada o cantado como recitativo. En este último caso la asamblea debe seguirlo como recitativo también.
  • Existen diversos tipos de melodías que se acomodan a los tiempos litúrgicos; más suaves y delicadas para la Navidad y más solemnes para la Pascua.
  • Posee un texto que debe respetarse:
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria Te alabamos, Te bendecimos,
Te adoramos, te glorificamos, Te damos gracias Señor Dios, Rey Celestial,
Dios Padre todopoderoso Señor hijo único Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque solo Tú eres Santo; solo Tú Señor; sólo Tú Altísimo Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre, Amén.

Aspectos a tener en cuenta:

  • Si no se puede cantar, sería necesario encontrar el modo para que no fuera un simple recitado. Podrían recitarlo todos juntos o alternándose con la asamblea sin atropellarse.
  • Si el canto es conocido la asamblea lo entonará de manera unánime y sólida, esto le da una majestuosidad incomparable al himno.
Errores más frecuentes:

  • Reemplazar el himno por canciones como: “Gloria, gloria, aleluya” y/o “Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria al Padre, a El sea la Gloria". O cualquier otra canción que esporádicamente diga la palabra "Gloria".

El texto de los cantos litúrgicos




Los textos litúrgicos se clasifican en dos, aquellos que tienen una estructura claramente definida y aquellos que no. Para ambos su contenido se inspira en las siguientes fuentes:


  1. La Sagrada Escritura: el texto debe ser bíblico o estar inspirado en el Libro sagrado. En la Liturgia cristiana, el canto va unido esencialmente a la Palabra bíblica.
  2. La Patrística: son letras tomadas de los Santos Padres que hacen referencia a la Historia de la Salvación, al Credo, a las Verdades de fe. Estos textos no son la voz de un cristiano o grupo particular, sino que son la voz de la misma Iglesia en Oración. Lo que importa no es la autoría, sino el que la Iglesia los ha hecho suyos y los pone como modelos oracionales.
  3. Textos Eucológicos: son letras compuestas por la Iglesia para las celebraciones litúrgicas, como las oraciones del Misal, Plegarias Eucarísticas con sus prefacios, las grandes oraciones de bendición, el pregón pascual... con el fin de expresar a Dios sentimientos de adoración y alabanza, conversión, súplicas y acción de gracias, que lleven al compromiso evangélico en medio de la sociedad.

jueves, 15 de enero de 2009

El Salmo Responsorial

El Salmo Responsorial se ubica como el canto más importante de los Ritos Iniciales de la Eucaristía y generalmente está basado en uno de los 150 Salmos, de allí su nombre. En la Liturgia se presenta como la respuesta a la Primera Lectura, siendo su objetivo el de reflexionar y profundizar el mensaje que se ha proclamado con ésta. Durante el salmo la asamblea responde con las palabras que el mismo Señor ha inspirado.



El canto en mención posee un estribillo o coro que se intercala entre los versos o estrofas, a esta frase comúnmente se le denomina como “la respuesta del Salmo” o “ANTIFONA”. Los Versos y la Antífona se realizan de manera dialogada entre el o la salmista y la asamblea, el cantor del salmo entona o proclama las estrofas y la comunidad canta o responde al verso aclamando la Antífona. La Antífona se debe recitar o cantar en forma de aclamación, es decir de manera conciente, inmediata, vivaz y espontánea.



¿Cómo se cantan los salmos?


Desde hace muchos siglos atrás la Iglesia desarrolló una serie de fórmulas o melodías para entonar los Salmos conocidas como “Fórmulas Salmódicas”. Éstas son ocho tonos gregorianos que se identifican con números Romanos. Sabemos que el Canto Gregoriano es el canto oficial de la Iglesia Católica y éste mas que un canto es una forma de orar con la cual han orado generaciones y generaciones de católicos desde el siglo VI D.C. La música gregoriana se adapta como ninguna otra al texto, que es lo más importante del canto litúrgico, por eso utilizarla para los salmos era algo apenas lógico. En la actualidad se pueden componer nuevas fórmulas para los salmos y ser utilizadas en la Liturgia, sin embargo no debemos olvidar el valioso tesoro de los ocho tonos gregorianos. Estas nuevas melodías que se compongan DEBEN inspirar a la asamblea a aclamar al Señor por medio de la Antífona, sino NO PUEDEN ser utilizadas; deben además ser fáciles de entonar puesto que su naturaleza y función en la Eucaristía es ayudar a la oración y fomentar la participación del pueblo.


¿Quién puede cantar los salmos?


UN SALMISTA ES… aquella persona que, con su voz modulada, da vida al salmo; es quien expresa y comunica los diferentes sentimientos que poseen las palabras del verso: alegría o dolor, penitencia o júbilo, admiración o lamento. Lo anterior exige mucha preparación espiritual, teórica y práctica. UN SALMISTA NO ES… un cantante profesional, un aficionado al cual se le facilita el canto. No es una persona que cante fuerte o alguien que tenga buena voluntad para cantar los salmos o que se atreve a hacerlo porque no hay nadie más quien lo haga. Quien quiera ser salmista debe primero pedírselo a Dios en oración y sobretodo dejar que El le revele si esa es Su voluntad. Características del Salmista:
Voz clara y sana; es decir, una voz saludable que no sufra o tenga disfonía (pérdida del sonido o ronquera).
Buena dicción, o lo que es igual, buena pronunciación y articulación de los sonidos.
Dominar la modulación de la voz. El salmista debe ser capaz de “jugar con su voz” aumentando y disminuyendo el volumen de la voz para, de manera espontánea, expresar los sentimientos del texto.
Manejar del micrófono. Debe saber cuanto hay que acercarse o alejarse del micrófono para que su timbre sea el adecuado y se escuche y se entienda con la claridad que debe tener este momento tan especial de la oración cantada. Recomendaciones:
Preparar con tiempo el servicio, mínimo ocho días antes, sin dejar nada a la improvisación. La preparación del salmo que se va a entonar incluye: lectura y meditación, ensayo, práctica y oración para descubrir el mensaje del texto y de manera especial que le dice de manera personal ese salmo.
Practicar con el músico instrumentista si va a haber acompañamiento. Ambos deben ensayar juntos con tiempo, de esta manera se podrán entender durante el ejercicio del canto. Deben colocarse de acuerdo para no efectuar improvisaciones.
Cantar los salmos desde el ambón en una actitud de oración profunda, dirigiendo su mirada a la asamblea que escucha e inspirándola a unirse al canto aclamando la Antífona.
No decir “todos” para indicarle al pueblo que le toca cantar. Su voz y una breve pausa al terminar la estrofa debe hablar por sí misma. Si hay un instrumento, éste puede ayudar a dar la entrada.
La respuesta la canta el pueblo o el coro con el pueblo, el salmista debe permanecer en el ambón hasta que termine la última respuesta del pueblo a la cual él o ella podrán unirse con el canto.
La melodía de la antífona debe ser sencilla, lo que no quiere decir pobre o insulsa su ritmo debe tener mucha relación con el texto.
Cuando se va a entonar la antífona la asamblea habrá de conocerla, bien sea porque se sabe de antemano o porque se enseñó antes de la celebración.
Para facilitar la reflexión puede haber un breve periodo de silencio entre la primera lectura y el salmo responsorial.
Si el equipo de música no posee un salmista se puede entonar solo el versículo y un Proclamador de la Palabra puede realizar los versos desde el ambón.
Errores más frecuentes:
El Salmo Responsorial es parte integrante de la Liturgia, por lo tanto NUNCA debe cambiarse por otro canto o himno; como se toma del Leccionario tiene que ver con la Primera Lectura, cuando lo cambiamos se altera todo el mensaje que el Señor nos quiere entregar en la Eucaristía.
Interpretar canciones en modo directo que impiden que la asamblea participe con la respuesta, como su nombre lo indica este canto es un SALMO CON RESPUESTA, por lo tanto en la Eucaristía el diálogo se hace necesario.

Canto litúrgico en la Iglesia Católica

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles.
¿Queréis alabar a Dios?
Vivid de acuerdo con lo que pronuncian vuestros labios.
Vosotros mismos seréis la mejor alabanza que podáis tributarle,
si es buena vuestra conducta.
San Agustín.


El canto es de gran estima en la celebración litúrgica. Desde tiempos antiguos los cristianos han utilizado la música para el culto. Es muy conocido el proverbio antiguo que dice: "Quien canta bien, ora dos veces".

Si revisamos las Sagradas Escrituras, encontraremos muchos pasajes que nos motivan a alabar a Dios con toda nuestra alma y con toda nuestra voz. El apóstol Pablo invita a los fieles que se reúnen a cantar juntos salmos, himnos y cánticos inspirados (cfr. Col 3,16) y añade en otro libro que el canto es signo de la exultación del corazón (cfr. Hch 2, 46).

Las orientaciones del Magisterio de la Iglesia son claras con relación a las condiciones que ha de tener el canto litúrgico. Dice: «no toda música vocal o instrumental puede juzgarse igualmente apta para alimentar la oración y expresar el Misterio de Cristo». En este orden de ideas; las composiciones musicales, al estar destinadas a la celebración del culto divino, deben:
  • Ayudar a proclamar la Palabra de Dios.
  • Favorecer el clima de oración.
  • Fomentar la unanimidad de espíritus entre el pueblo de Dios.
  • Enriquecer con mayor solemnidad los ritos sagrados.

Se entiende «por Música Sagrada aquella que, creada para la Celebración del Culto divino, posee las cualidades de santidad y perfección de formas». Por lo anterior, se pide que la música litúrgica sea creada para la celebración litúrgica. No se puede aceptar que se hagan adaptaciones, mendigando melodías del folclor, de la música clásica, del cine y de las que están de moda, para el texto y la música de un canto litúrgico. Estos plagios son injuria al valor de la Palabra litúrgica y también a la Música.